¿Es realmente el final de Manny Pacquiao?

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Después de una de las mejores carreras que se han visto en el boxeo, lo único que le queda a Manny Pacquiao es la jubilación, tras su derrota ante Yordenis Ugas.

Y es que la octava derrota de su carrera no se sintió como las otras siete. Manny Pacquiao puede justificar, explicar e incluso borrar esas derrotas de su mente. Lesión. Mala preparación. Descuido. Malos jueces. Él sabía mejor que nadie que la próxima vez que se subiera al ring, podía arreglar el antecedente. Pero el revés que sufrió a manos de Yordenis Ugas durante 12 rondas será significativamente más difícil de ignorar para el veterano filipino.

Ugas no fue el más apabullante ni el más ni el más castigador. No obstante, la octava derrota llegó con algo que Pacquiao jamás podrá olvidar: un punto final.

La realidad de Pacquiao

A los 42 años y después de una década de altibajos, contratiempos y triunfos, el descenso de Pacquiao dio un primer aviso cuando peleó con Shane Mosley en el MGM Grand en 2011. Y eso se confirmó finalmente el pasado sábado 21 de agosto en la T-Mobile Arena. "En el futuro, es posible que no veas a Manny Pacquiao pelear en el ring", dijo uno de los comentaristas después de que se anunciaran dos puntajes de 116-112 y uno de 115-113 a favor del impresionante cubano Ugas en Las Vegas.

"Esto es el boxeo. Me costó mucho trabajo hacer ajustes en el ring. Mis piernas estaban tensas, pero hice lo mejor que pude", afirmó el derrotado Pacquiao.

El hecho de admitir que el esfuerzo fue insuficiente, que hizo lo mejor que pudo y que éste es el mejor estado de forma que puede alcanzar a su edad, le dirá al filipino que el tiempo ha llegado y que el reloj sólo se moverá más rápido a partir de este momento.

La victoria de Ugas será etiquetada, pero a la vez puede pasar a la historia como la dolorosa última derrota de Pacquiao. Siendo el reemplazo de la cartelera cuando Errol Spence Jr. se retiró con una lesión en el ojo 10 días antes, el cubano de 35 años fue quizás el sustituto más peligroso para el retorno de Pacquiao al ring.


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Veteranos que se resisten

A lo largo de su historia, el boxeo ha presenciado demasiados asaltos a veteranos: Larry Holmes y Trevor Berbick golpeando a Muhammad Ali, William Joppy acabando con la figura de Roberto Durán; Mike Tyson cayendo ante Kevin McBride y, hace 14 años, el propio Pacquiao retirando a Oscar de La Hoya.

Aunque ahora hay más líneas en su rostro y su piel denota sus cuatro décadas de vida, a lo lejos, Pacquiao se parecía al todopoderoso Pacquiao. Con su característica sonrisa y mostrando un físico que parecía adecuado para la batalla, Manny saltó al ring con sus famosas pantorrillas. 

La pelea

Tristemente, todo fue una falsa ilusión. A la mitad del primer round, esas viejas piernas estaban cometiendo errores, denotando que algo andaba mal. Como consecuencia, Ugas sacó provecho y golpeó siguiendo su estrategia. Era evidente que Pacquiao no podía golpear como solía hacerlo. El cubano golpeaba y apretaba su defensa. Después de cuatro rounds, Pacquiao ganó apenas uno de ellos, pero las alarmas se habían encendido: la pelea difícilmente se inclinaría a favor de la leyenda.

Freddie Roach, entrenador de Manny, hizo todo lo posible para encarrilar a su pupilo. Lanzado a soltar más combos antes del quinto episodio, Pacquaio trató obedientemente de seguir las instrucciones. Ugas bloqueó cuatro golpes y lanzó uno de los suyos. El gancho de derecha, tan efectivo como su derecha recta, golpeó a Manny y lo meció hacia atrás. Ugas se mantuvo fiel a su plan: su mano adelantada casi siempre apuntaba al objetivo. Pacquiao, por su parte, atendía ya la hinchazón en su ojo.

Pacquiao no tenía ideas. Siguió haciendo lo que siempre ha hecho: avanzar, lanzar golpes, pero nada funcionaba como solía hacerlo. Hay que decirlo: Manny Pacquiao nunca se había visto tan pobre en una pelea de este calibre.

Brutal derrota

En su lado del ring, Ugas empleó un juego de pies inteligente y rara vez permitió que su defensa cayera. Las oportunidades llegaban por sí solas y cuando Pacquiao intentó resucitar en el noveno, el cubano golpeó con dos derechas para cerrar la sesión.

Pacquiao necesitaba ganar los últimos rounds para tener alguna posibilidad, pero ante un inspirado Ugas, las posibilidades fueron escasas. Con un corte debajo del ojo derecho y otro arriba del izquierdo, Pacquiao dio su último esfuerzo y aunque le dejó el rostro hinchado a su rival, la decisión de los jueces y el tiempo ya estaba tomada.

"Pido disculpas", dijo Pacquiao. "Perdí la pelea".

A pesar de ello, el púgil filipino recibió una ovación del público.

Fue entonces cuando la realidad golpeó al boxeo y al deporte: el final de la leyenda inevitablemente ha llegado y hay que aceptarlo. 

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